CPBOCX. PARTICIPACIÓN EN LA UACM.

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Participación de la Coordinación de Pueblos de Xochimilco en el Foro Internacional Aciertos y Retos de la Difusión Cultural y Extensión Universitaria organizado por la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM)
 
Se tratan aspectos sobre el desarrollo urbano a nivel global, nacional y local, así como la resistencia de los pueblos de Xochimilco frente al urbanismo promovido por la clase empresarial apoyada por el Gobierno de la Ciudad.
 
 
“Lo que expondremos en esta participación son algunos puntos específicos sobre los procesos de privatización y gentrificación dentro de la llamada “Ciudad de México” y en consecuencia, dentro de Xochimilco. Sin embargo, esos temas no se pueden abordar sin hacer mención previamente sobre el contexto global en el que surgen.Por ello, la exposición se dividirá en tres partes: la primera, relativa al contexto global; la segunda, relativa a la forma específica del desarrollo urbano en la Ciudad de México; y la tercera, relativa a nuestra experiencia en defensa del territorio.
 
 
I. LO GLOBAL, LO NACIONAL, LA CIUDAD.
 
Bien, en primer lugar, quisiéramos comentar sobre los retos que imponen a las organizaciones sociales los procesos globales contemporáneos y cuáles son las particularidades de esos procesos.
 
 
Hace algunos meses, un ideólogo neoliberal, Parag Khanna, publicó un libro llamado Connectography. Khanna afirma en su libro que para el 2025 habrá 40 mega ciudades que serán centros económicos y financieros con un peso mayor incluso al de los propios Estados. Nos dice que alrededor del mundo las ciudades líderes invierten en las Zonas Económicas Especiales, para asegurar mayores beneficios y menores restricciones. De acuerdo a Khanna, en las Zonas Económicas Especiales se encuentra toda la soberanía que los inversionistas buscan. Desde su punto de vista, recrear el mapa mundial de acuerdo a las tres docenas de megaciudades dice mucho más sobre dónde está la gente y el dinero, que los mapas convencionales de 200 países por separado. Aquí ya vemos un primer aspecto sobre la especificidad del desarrollo urbano hoy en día: la importancia de las Zonas Económicas Especiales como espacios ultra liberales sin regulación estatal, el desarrollo de mega ciudades como centros o nodos financieros y el peso que ya tienen estos territorios en la economía global. Este esquema es el mismo que propone Miguel Ángel Mancera, quien en la última reunión global de Hábitat, afirmó que las ciudades deben acceder de forma directa a los recursos internacionales, sin pasar por el control federal.
 
Un segundo aspecto que muestra un carácter específico de este momento, tiene que ver con la resiliencia urbana. La resiliencia es un concepto que surge primero desde la Biología y tiene que ver con la capacidad de adaptación, resistencia y reconstrucción de organismos o ecosistemas frente a ciertas crisis. El concepto ha sido usado también en la Psicología, y en últimas fechas, para el estudio de las ciudades. La fundación Rockefeller, que también es una de las principales promotoras de las políticas neoliberales, desde el año 2015 ha implementado un programa llamado “Cien Ciudades Resilientes”. El programa consiste en la asesoría y capacitación a gobiernos locales para lograr ciudades que puedan hacer frente a crisis económicas, ambientales, o aquellas derivadas de desastres naturales. La Ciudad de México forma parte de este programa y hace unos meses se sumaron las ciudades de Colima y de Guadalajara.¿Qué se obtiene a cambio de formar parte de este programa? Capacitación y asistencia en materia de resiliencia. En la Ciudad de México ya desde el año pasado fue nombrado un Director de Resiliencia quien tiene un cargo similar al de un subsecretario dentro de la estructura del Gobierno de la Ciudad y quien recibe su sueldo directamente de la fundación Rockefeller. Es decir, tenemos un agente privado proveniente de una institución estadounidense asumiendo funciones públicas dentro de la Ciudad. Además de lo anterior, uno de los problemas principales que nosotros observamos con el tema de la resiliencia es que ubica en la misma categoría a las catástrofes naturales que a las problemáticas sociales. La fundación define a la resiliencia como “la capacidad de las personas, comunidades, empresas y sistemas que se encuentran dentro de una ciudad para sobrevivir, adaptarse y crecer independientemente de los tipos de tensiones crónicas e impactos agudos que experimenten.” ¿Cuáles son las tensiones crónicas y los impactos agudos? El documento entregado por la Dirección de Resiliencia a diversas instancias de gobierno y asociaciones civiles dice que “Las tensiones crónicas incluyen: falta de vivienda asequible, tasa de desempleo alta/generalizada, pobreza/desigualdad, personas sin hogar, infraestructura antigua, contaminación del agua o del aire, sequía y escasez de agua, inseguridad y violencia, inestabilidad social, condiciones macroeconómicas deficientes, etc.” y que “Los impactos agudos incluyen: terremotos, huracán, inundación, ola de calor, incendio, accidente con materiales peligrosos, tornado, terrorismo, brote de enfermedades, disturbios/descontento civil, fallas en infraestructura/edificios, etc.” Así, lo que propone el programa de resiliencia es que frente a los problemas sociales exista adaptación, no solución. El concepto de resiliencia es sumamente conservador y obliga a los seres humanos a vivir en un proceso de constante incertidumbre, cambio e inseguridad. La inseguridad ( y también podemos decir que la precariedad) es vista como un proceso natural y permanente, al que solo debemos adaptarnos.
 
Un proyecto de desarrollo urbano en donde queda clara la aplicación de la resiliencia desde el neoliberalismo es el Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México. Un proyecto que desde distintos puntos de vista ha sido severamente criticado por todas las afectaciones ambientales y sociales que traería consigo en caso de culminarse, pero que cuenta con un área específica dedicada a asegurar su resiliencia. Pese a que su construcción ha sido considerada una catástrofe ambiental por especialistas, no se ha propuesto en ningún momento realizarlo en otro lugar, sino simplemente lograr su adaptación ante los posibles cambios o crisis ambientales que presentaría su funcionamiento.
 
Estos dos elementos, más o menos nuevos en la dinámica urbana se suman a otros ya presentes: a la acumulación por desposesión, a los procesos de gentrificación, a la desregularización normativa. Y así, estos elementos que se muestran a nivel global, tienen su respectiva réplica en los discursos nacionales y locales.
 
Hace algunos meses fue aprobada la nueva Ley General de Asentamientos Humanos, que establece en el artículo 87 que los gobiernos de cada entidad federativa podrán declarar polígonos para el desarrollo o aprovechamiento “prioritario o estratégico de inmuebles, bajo esquemas de actuación pública o privada”, al tiempo que las legislaciones estatales podrán crear mecanismos de adquisición directa “por vía de derecho público o privado, o mediante enajenación en subasta pública del suelo comprendido en la declaratoria”, para los casos en que las y los propietarios no tengan capacidad o se nieguen a ejecutar las acciones urbanísticas , en los plazos que aseguren el desarrollo de los proyectos. Es decir, esta legislación permite el despojo de predios a sus legítimos propietarios para la realización de proyectos privados en todo el territorio nacional. Los artículos 88 y 89 otorgan la posibilidad de incrementar el coeficiente básico de utilización y ocupación del suelo, a cambio de ofrecer “alternativas” de suelo a la población de menores ingresos por los beneficios de esos incrementos lo que en la práctica significa desplazar población que nunca ve los supuestos “beneficios” que las inmobiliarias deben pagar. Finalmente, el artículo 96 es la joya de la corona en términos de gentrificación, pues plantea que la introducción de infraestructura urbana será un factor que impacte el valor de los inmuebles, lo que produciría una “revaluación de los predios”, lo cual podría provocar aumentos en el impuesto predial. Esta medida puede ser necesaria para atacar la especulación propiciada por grandes inmobiliarias, pero al ser aplicada de forma igual a toda la población solo produciría procesos de gentrificación.
 
Todo esto sin dejar de mencionar los efectos de la reforma energética en materia urbana en todo el país. Según estimaciones de la Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios la reforma producirá una demanda de 150,000 metros cuadrados de oficinas, equivalente a la ocupación neta anual de oficinas en la Ciudad de México durante los últimos cinco años.
 
 
En suma, podemos decir que el modelo “compacto” de ciudad que imponen las agendas urbanas internacionales, se pretende llevar a cabo mediante mecanismos que permitan a los privados controlar el espacio público, mediante las figuras de “áreas de gestión estratégica”, “polígonos de actuación” “zonas económicas especiales”, etc.
 
II. XOCHIMILCO.
 
En Xochimilco nos enfrentamos a diversos proyectos de desarrollo, como plazas comerciales, complejos residenciales, tiendas departamentales, zonas de desarrollo turístico sustentable y demás. Algunos proyectos pueden parecer “pequeños” como los Oxxos o las tiendas “Bodega Aurrera” en comparación a otros que son “megaproyectos” como el Proyecto Turístico Sustentable para los Pueblos Originarios de la Ciudad de México(ZODE Verde) que abarca tres delegaciones: Xochimilco, Tlalpan y Magdalena Contreras, o el Área de Gestión Estratégica para Xochimilco, Tlahuac y Milpa Alta, anunciada por el Jefe de Gobierno y contenido en la llamada Estrategia de Resiliencia de la Ciudad de México. Pese a las diferencias entre cada uno de ellos, consideramos que si bien un Oxxo o una tienda de autoservicio no puede ser considerado un megaproyecto -como los proyectos carreteros, presas, hidroeléctricas u otros que se llevan a cabo en todo el país- el conjunto de todos ellos constituye un megaproyecto en sí mismo.
 
A lo que nosotros nos enfrentamos es a una serie de proyectos en apariencia desarticulados, pero que comparten fines similares y que encuentran puntos de apoyo entre ellos, aun cuando no operen orgánicamente. Es claro que la existencia de una tienda de autoservicio en un pueblo, va a llamar a otras tiendas para competir con ella , y a su vez estas tiendas solicitarán el apoyo de órganos de gobierno para facilitar sus trámites o la implementación de las mismas(como ocurrió en el caso del WalMart que se pretende construir en el pueblo de Santiago, con el apoyo del Secretario de Desarrollo Económico de la Ciudad de México), y que a su vez, este conglomerado de empresarios comience a ver la necesidad de beneficiarse por la implementación de proyectos carreteros(Arco Sur o Autopista Urbana Oriente), para asegurar una clientela continua. Por ello, al conjunto de estas relaciones entre empresarios y gobierno para la modificación urbana, territorial e identitaria de Xochimilco podríamos llamarle el megaproyecto urbanizador de Xochimilco, conformado por pequeños y medianos desarrollos en todos los pueblos, barrios y colonias de la delegación.
 
Ahora bien, nuestra respuesta a esta situación, es la defensa territorial, pero aclaramos: cuando nosotros hablamos de defender el territorio, nos referimos a una forma concreta de defensa. Nuestros métodos no abarcan toda la complejidad de las distintas manifestaciones y acciones que existen en Xochimilco para proteger la cultura, la identidad, y el territorio. Nosotros solo somos una parte de ellas. Si quisiéramos clasificar nuestro proceso podríamos llamarle al mismo: “resistencia territorial creativa”. Lo que nosotros hacemos son procesos de resistencia territorial creativa.
 
Para llevar a cabo estos procesos de resistencia territorial creativa debemos asumir, en primer lugar, la lucha contra cada proyecto en específico, y en segundo lugar, la lucha contra el conjunto de todos ellos como el megaproyecto urbanizador de Xochimilco.
 
La lucha contra todos estos proyectos de desarrollo han requerido estrategias de resistencia específicas de acuerdo al proyecto y a los actores sociales involucrados. En ocasiones hemos privilegiado la parte jurídica, en ocasiones la movilización social, otras los medios de comunicación. En la parte de la resistencia nos valemos de todas las herramientas que tenemos a nuestro alcance.
 
Así, la particularidad de nuestros procesos de resistencia viene dada por el hecho de que se enmarca dentro de la lucha de los pueblos originarios que aún mantienen una identidad propia en cada uno de sus territorios (pueblo de Xochitepec, pueblo de Santiago Tepalcaltlalpan, pueblo de San Lucas Xochimanca) como en la generalidad (el pueblo de Xochimilco en su totalidad, la identidad xochimilca), y que, sin embargo, a pesar de ser pueblos, mantienen relaciones estrechas con zonas más “urbanizadas”, con ciertas zonas en las que sus habitantes no se consideran a sí mismas como parte de un pueblo, sino como parte de una ciudad, que tiende hacia la modernidad, al desarrollo. Se trata pues de espacios, territorios y prácticas en constante tensión.
 
¿Por qué le llamamos resistencia territorial creativa? ¿Qué creamos o tratamos de crear en cada proceso de resistencia? Lo que tratamos de crear es organización permanente. No podemos desvincular ningún proceso de resistencia de la posibilidad de crear una organización en cada pueblo, o de fortalecer los lazos en cada uno de ellos. Cada lucha mantiene latente la posibilidad de establecer redes de apoyo, de crear asambleas y grupos organizados, además de hacer algo muy importante: de ayudar a la creación de una memoria histórica colectiva. Las personas que participamos en las luchas tenemos un cambio en nuestras formas de entender o comprender el mundo que nos rodea. Las luchas resignifican a las personas y las relaciones que mantienen ellas con su familia o su pueblo. Crean el recuerdo colectivo de lo que hay que defender y las razones por las que hay que hacerlo. Hacen historia. Hacen que las pueblos sean los protagonistas de su historia. Nuestra resistencia creativa es esa: crear organización, fortalecer la memoria colectiva, resistir y crear alternativas.
No habría la Coordinación de Pueblos, Barrios Originarios y Colonias de Xochimilco-esa organización amplia surgida hace apenas año y medio- si no hubiera la voluntad de trascender los meros procesos de resistencia. No existiría, como existen ahora, acuerdos surgidos de tres Congresos de los Pueblos Xochimilcas que ahora son referente para distintos pueblos y en los que se exige el reconocimiento del autogobierno (como ocurre en Cherán y en otras partes del país) y en los que se asume el compromiso de que las autoridades tradicionales deben defender el territorio y los bienes comunes de Xochimilco. Si puede haber un “derecho a la resistencia territorial” sería ese, el surgido de los propios pueblos. Dialécticamente pasamos de la resistencia a la creación de nuevas estructuras que nos permitan hacer frente al mega proyecto urbanizador de Xochimilco. Y en ese camino andamos: tropezamos y aprendemos; construimos y avanzamos; resistimos y recordamos.
Entonces si modestamente pudiéramos aportar algo a los procesos de resistencia territorial o a las luchas urbano populares, serían estos principios:
 
En primer lugar, la coyuntura siempre debe tender a la organización permanente. Ese es un principio aplicable hasta el momento, es el primer principio de nuestra acción política en Xochimilco. Segundo principio: trata de fortalecer la organización al interior antes de realizar cualquier acción al exterior. Tercer principio: crea redes al exterior de tal forma que por medio de sus recursos o conocimientos, puedan fortalecer mutuamente sus luchas. Cuarto principio: Todos tenemos historias distintas, hemos visto cosas diferentes, nuestras experiencias y conocimientos nos hacen múltiples y plurales. Que cada persona aporte lo que sabe hacer, desde su propia experiencia, desde lo que ama hacer. Cuarto principio : Actúa como red cuando sea necesario actuar como red y actúa como pueblo cuando sea necesario actuar como pueblo(cuando debamos ser uno solo, cuando debamos marchar juntos). Quinto principio: prudencia y paciencia.
 
 
Eso es pues, lo que tenemos que decir respecto a la resistencia territorial y las luchas de urbano -populares- de los pueblos originarios, desde nuestra propia praxis.